La nueva añada de XF se presenta junto a Eugenia & Sushita en una colaboración que celebra la belleza de compartir, donde el vino, el diseño y la artesanía hablan un mismo lenguaje.
Hay mesas que se recuerdan por lo que se sirvió en ellas y otras por lo que hicieron sentir. La diferencia casi nunca está en un único elemento, sino en la armonía entre todos ellos: una vajilla elegida con intención, una conversación que se alarga, la luz del atardecer… y un vino capaz de convertir un instante en un recuerdo. Ese es el universo que inspira XF Sierra Cantabria.
Desde su nacimiento, el proyecto impulsado por Xandra Falcó junto a la familia Eguren ha defendido una idea sencilla pero ambiciosa: elevar el vino rosado al lugar que ocupan los grandes vinos del mundo. No solo desde el viñedo y la elaboración, sino también desde la manera de vivirlo. Porque un gran vino no termina en la copa. Continúa en la mesa, en la gastronomía y en las personas con las que se comparte.
Un encuentro entre dos universos creativos
Con esa filosofía nace la colaboración entre XF Sierra Cantabria y Eugenia & Sushita, un proyecto que une dos maneras de entender la belleza a través del diseño, la artesanía y el placer de reunirse alrededor de la mesa.
El restaurante Monsieur Sushita acogió la presentación de la nueva añada XF Sierra Cantabria 2025 junto a la colección de primavera de Eugenia & Sushita, en una velada protagonizada por Xandra Falcó, Marcos y Miguel Eguren, Eugenia Martínez de Irujo y Sandra Segimón, quienes compartieron con invitados del mundo de la cultura, el arte y la gastronomía una celebración del estilo de vida mediterráneo.
Más que una presentación, fue la puesta en escena de una idea común: la de convertir cada mesa en un espacio donde el diseño, la gastronomía y el vino dialogan con naturalidad.
XF: un rosado con vocación de gran vino
La nueva añada XF Sierra Cantabria 2025 vuelve a expresar la esencia de un proyecto nacido de la unión de dos familias con una larga tradición vinculada al vino.
Impulsado por Xandra Falcó junto a la familia Eguren, XF nace con el propósito de demostrar que un rosado puede alcanzar el mismo nivel de complejidad, elegancia y capacidad gastronómica que cualquier gran vino.
Elaborado a partir de Garnacha, Sauvignon Blanc, Tempranillo, Viura y Maturana procedentes de viñedos situados en Rioja Alta, el vino destaca por su delicado perfil floral, sus sutiles notas de fruta blanca y cítricos y una boca fresca, envolvente y persistente que invita a disfrutarlo sin prisas.
En apenas cinco años, XF se ha consolidado como uno de los rosados españoles de mayor reconocimiento internacional, presente ya en más de veinte países y considerado por críticos y sumilleres como una de las referencias imprescindibles dentro de esta categoría.
Cuando una etiqueta inspira una colección
Uno de los momentos más especiales de la presentación fue el descubrimiento de una pieza creada exclusivamente para esta colaboración.
Eugenia Martínez de Irujo y Sandra Segimón han diseñado una champanera de cerámica pintada a mano, producida en edición limitada e inspirada en las delicadas libélulas y flores que protagonizan la etiqueta de XF Sierra Cantabria. Más que un objeto decorativo, representa el encuentro entre dos universos creativos que encuentran en la artesanía su lenguaje común.

La colección se completa con vajillas italianas realizadas artesanalmente, cristalería tallada a mano, bandejas, porcelanas y una edición exclusiva de manteles bordados por Los Encajeros, convirtiendo la mesa en un espacio donde cada detalle está pensado para celebrar.
El lujo de compartir
En un momento en el que el lujo se define cada vez más por las experiencias que por los objetos, XF Sierra Cantabria continúa construyendo una identidad propia. Una marca que nace en el viñedo, pero que encuentra su lugar allí donde el vino forma parte de la conversación, del diseño y de la hospitalidad.
La colaboración con Eugenia & Sushita refleja esa manera de entender el lujo contemporáneo: auténtico, artesanal y profundamente ligado al placer de compartir. Porque, al final, los grandes vinos no solo se recuerdan por cómo saben, sino también por las historias que ayudan a crear.