Reserva Única nace de antiguos viñedos propios en San Vicente de la Sonsierra, algunos plantados en 1927, donde el Tempranillo y el Graciano expresan un carácter singular marcado por la influencia atlántica. La viticultura respetuosa y el trabajo manual permiten obtener uvas de gran calidad y equilibrio, reflejando autenticidad y una profunda conexión con el paisaje.
Así, ofrece una interpretación elegante y fresca de estas variedades, combinando fruta, complejidad y una identidad vibrante ligada al viñedo. La vinificación tradicional, con levaduras autóctonas y doce meses de crianza en roble francés, da lugar a un vino equilibrado, sedoso y persistente, donde la frescura y estructura de ambas variedades se unen a la elegancia atlántica de la Sonsierra.
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